Voguing o la agencia corporal – Ángel Gasch

 Voguing o la agencia corporal: transformación social desde el mundo lgtbiq a través del movimiento. 

Àngel Gasch Gallén, miembro organización de Zinentiendo Muestra Internacional de Cine Lésbico, Gai, Trans, Bisexual, Queer e Intersexual.Towanda. Colectivo por la Diversidad Afectivo-sexual.

www.zinentiendo.org

www.colectivotowanda.org

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Kiki. Foto © Hard Working Movies / Naiti Gámez

Durante los meses de abril y mayo hemos podido disfrutar de la 12ª Edición de Zinentiendo Muestra de Cine LGTBIQ, que nos ha ofrecido la posibilidad de descubrir, conocer y aprender del fenómeno vogue. Movimientos que conforman un baile underground, transgresor y queer de negras, latinos, maricas, travestis y trans que surgió en los 80 en entornos neoyorquinos marginados y a través del cuál estas personas contaban sus propias historias, subjetivas, individuales y también comunitarias. Porque  se construían nuevas familias y nuevas relaciones que rompían, que rompen las estructuras sociales impuestas. El vogue en los 90 se hizo famoso con el documental Paris is Burning (1) y después la cantante Madonna se apropió del término (2). Pero sólo de la palabra, porque la esencia del voguing, como cuenta Kia LaBeija, es algo que surge en aquellas personas que tienen conexión con la tierra, como negras y latinos (3) y de ellas tuvo que nutrirse para poder llevar a cabo su espectáculo. Y ahora, en 2017 se hace necesario, se redescubre y se alimenta el voguing con nuevas fórmulas, pero con las mismas luchas, como muestra el documental Kiki, laureado en el festival de Sundance (4).

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Kiki. Foto © Hard Working Movies / Naiti Gámez

Los movimientos vogue son la expresión del agenciamiento corporal, del empoderamiento y de la transgresión del orden de género. Desafían éstos a través de los cuerpos, las reglas del género, del control corporal y la expresión de las identidades. La estructura de género heteropartricarcal y dicotómica se beneficia de contrafuertes que la hacen parecer irrompible y que se reproduce y reinterpreta en actos performativos en las relaciones interpersonales, en las experiencias corporales, en los gestos, en los movimientos (5, 6). Entre estos cimientos, diría Raewyn Connell  que existe una forma de control de los cuerpos y con ellos, del deseo, de la energía emocional y que además es un control compartido y legitimado por la cultura (7), que perjudica y menosprecia a toda persona que en estos aspectos cuestiona la hegemonía heteropatriarcal. Pero hay experiencias cotidianas que son capaces de echar abajo estos pilares. El vogue en sus inicios fue una muestra de la necesidad destructora de las normas de género. Sus movimientos se impregnaban en la experiencia corporal, en la memoria del cuerpo aportando fuerza y poder a quienes los ejercían, posibilitando identidades disidentes. Era necesario, para los sujetos y para los colectivos. Crear comunidades y organizar kikis permitía vivir, a través de la expresión artística se mostraba la vida, se oteaban las posibilidades de resistencia, de transgresión.

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Kiki. Foto © Hard Working Movies / Naiti Gámez

Lo que en su momento fue identificado como hecho exclusivo y marginal de maricas, negras, travestis, trans, latinos y gentes que se hacían capaces de reivindicar su expresión y vivencia de la diversidad afectivo-sexual y de género, se convierte ahora en un ejemplo de las rupturas con el orden heteropatriarcal, que ilustran a toda la sociedad. Aunque la lgtbfobia pervive y es imprescindible seguir luchando, como nos muestra el documental realizado en Detroit (8), hoy podemos mirar hacia el voguing y sus entornos, para verlos como estrategias que pueden cambiar la sociedad. El cuerpo es agente de transformación social (9) y por ello, las personas que bailan voguing, con sus movimientos torcidos, sus posturas imposibles, con su poder en las calles, manifiestan experiencias disidentes contra el estatus quo. Hay que aprender sin duda, de aquellas más cercanas a la tierra, de sus estrategias para hacer frente a los modelos hegemónicos, de cómo sus cuerpos transgreden los límites y retan “al otro”, que ahora es la sociedad mayoritaria, a repensarse, cuestionarse, a moverse.

Una vez más, la danza y sus múltiples expresiones nos muestran posibilidades, experiencias de ruptura del orden establecido, experiencias de liberación, haciendo las vidas, vivibles gracias al movimiento.

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Kiki. Foto © Hard Working Movies / Naiti Gámez

Referencias

  1. Livingston J (1990). Paris is Burning. Documental. E.E.U.U. Miramax.
  2. Madonna (1990). Vogue. Canción. E.E.U.U. Sire Records, Warner Bros. Records.
  3. Vallejo –Cano N y Gutiérrez V.M.E (2016). Activismo Vogue: Charlamos con Kia LaBeija, la bailarina con VIH que viralizó su danza por Bogotá. Noisey. https://noisey.vice.com/es_co/article/entrevista-a-kia-labeija
  4. Jordenö S y Pucci Garcon T (2016). Kiki, live your truth. Documental. Alemania. Story Hard Working Movies.
  5. Butler, J. y Spivak, G.C. (2007). Who Sings the Nation-State? Language, Politics, Belonging.
  6. Connell, R. (2011). Confornting equality. Gender, knowledge and global change. Cambridge. Polity Press.
  7. Connell, R (2005): Masculinities. Cambridge. Polity Press.
  8. Mills M (2016). Vogue, Detroit. Documental. E.E.U.U.
  9. Esteban, M.L (2004). Antropología del cuerpo. Género, itinerarios corporales, identidad y cambio. Bellaterra. Barcelona.

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