Entrevista a Nacho y Patrizia

Nacho Grávalos y Patrizia di Monte: “Un patio de colegio es algo más que un espacio para jugar a fútbol”

Trayectos (Tr): Una vez que ya está fabricado el objeto de la Máquina de Bailar, ¿en qué consiste la continuación de vuestro trabajo en este proyecto?

Nacho Grávalos (NG): La Máquina de Bailar tenía dos apartados. Uno era la misma máquina, que tenía una aparición puntual y ésa se ha mantenido tal y como la hicimos en el primer colegio porque ya en sus inicios la idea era que fuera un objeto único que fuera viajando de un espacio a otro. Pero también había una segunda parte que sí que era susceptible de personalizarla en cada colegio, que era la intervención en el propio patio del colegio. Entonces lo que nos propusimos fue hacer una intervención gráfica que, aunque sea una cosa muy sencilla y relativamente económica tiene mucho interés porque cambia la manera de percibir el espacio. Es una cuestión que en el mundo de la arquitectura está un poco desacreditada porque se piensa que es una acción menor pero nosotros hemos detectado que tiene el poder de hacer experimentar otro tipo de emociones dentro de un espacio que te viene dado y que tú tienes capacidad de modificarlo.

Entonces, en cada uno de los colegios hemos intentado adaptar esta intervención gráfica al marco físico que nos hemos ido encontrando en cada espacio. Es algo que no viene diseñado y cerrado desde el estudio sino que tú tienes una intuición y una manera de percibir lo que hay pero después hablamos con los profesores e intentamos percibir cómo se vive ese patio de colegio y también, importantísimo, estar en sintonía con Lucía.

Patrizia di Monte (PM): Lo que tiene de interesante este programa globalmente es que en cada colegio vas introduciendo una nueva clave, aprendes de los errores y entonces tiene esta flexibilidad que muchas veces no tienen los grandes programas de poderse mejorar aprendiendo de los propios errores. Es un programa estratégico, de largo plazo, replicable, donde en cada intervención se introduce un nuevo factor, una nueva variante.

Tr: ¿Cómo es el proceso que os lleva a idear y definir el recorrido que se pinta en cada patio de recreo?

NG: La cuestión es dar respuesta a un patio de colegio, que se va a quedar mucho tiempo tal y como lo hagamos, pero tiene que servir también para que Lucía ensaye sus procedimientos docentes. Esto último nos ha llevado a corregir muchas de las ideas iniciales que teníamos. Los círculos, por ejemplo, que habíamos planteado para el Ramiro Solans, eran mucho más grandes pero Lucía nos dijo que con esa dimensión a lo mejor los niños se perdían, se desorientaban. Entonces vas ajustando para que al final encaje todo.

En el colegio Fernando el Católico, que fue el segundo en el que intervinimos, partimos del modelo del primero porque nos dijo Lucía que le iba perfecto para sus ensayos, pero nosotros pensábamos que en cada intervención teníamos que aportar alguna pequeña innovación. Así que pensamos que lo que íbamos a hacer sería serviría también como presentación del colegio para todas las personas que pasaban por allí como los padres o los mismos niños que están allí. Y ese colegio está lleno de elementos de comunicación que pretenden motivar a los estudiantes. Entonces pensamos jugar con las frases, con el lenguaje, siempre con una intención lírica podríamos decir, en el sentido de trasmitir un mensaje concreto que tenía que ver los movimientos pero también algunas palabras que para el grupo docente resultaban muy importantes.

Después, en el Ramiro Solans, trabajamos con una idea que nos gustaba mucho y que viene del mundo de la antropología. Se trata del concepto de la proxémica, del espacio que nos envuelve a cada uno de manera que el más tímido lo puede tener más amplio mientras que el más extrovertido permite más acercamiento. Al final cada persona, cada niño, tiene un espacio que le envuelve, y lo que hicimos fue dibujarlo en forma de círculo entendiendo que el colegio es una suma de espacios individuales, de diferentes tamaños. Y que, en definitiva, ningún círculo tenía sentido por sí mismo sin la red que permite que los diversos círculos se articulen en red, que el colegio permitía convertir pequeños átomos en algo más consistente y más complejo. Así que intentamos trasladar esta idea al mundo gráfico y los recorridos, que en los colegios anteriores habían sido líneas pintadas, perdían protagonismo, estaban formados por palabras y lo que unían era una serie de círculos de color en el suelo. De nuevo las palabras elegidas han sido en función de su importancia tanto para los movimientos como para las intenciones del colegio: son “aprende”, “conoce”, “gira”…

Tr: Es decir, que aunque la intervención pueda parecer sencilla os requiere una importante reflexión previa.

PM: Es que haciéndolo así, lo que importa está en lo que enlaza. Si los círculos pueden representar simbólicamente a los niños, lo que queríamos expresar es que no somos tanto las personas de forma individual si no los enlaces que nos significan, y por eso las palabras están en los enlaces. Es algo muy conceptual pero tratado con un diseño muy sencillo y adaptado al propio espacio.

Nos gustaría seguir investigando sobre estas cuestiones porque luego todo esto se comenta con los profesores y con los niños y ellos entienden que el resultado de nuestro trabajo va mucho más allá de la cuestión gráfica, que tiene un significado que puede contar muchas cosas. Entonces entra en escena también este aspecto educativo del programa, la interacción con los niños que, por ejemplo, pintan con nosotros.

Tr: Está claro que los niños y las niñas aprenden con vosotros pero ¿vosotros aprendéis cosas también de ellos?

NG: Hay una cosa muy importante que nos pasa en la propia arquitectura y es que tú planteas un proyecto para que funcione de una manera concreta que se supone que la tienes calculada y medida, pero después la realidad hace que funcione de otro modo que no habías previsto. Por ejemplo, después de intervenir en el Ramiro Solans nos hemos enterado que los niños están utilizando los círculos pintados en el suelo para sentarse y hablar entre ellos, de manera que se van agrupando y los que son un grupo de diez amigos cogen el grande y hay otros que prefieren de tres en tres. Y esto nosotros no lo teníamos previsto. Son cosas que las ves después.

Tr: ¿Y podéis contarnos cómo se realiza en su aspecto más material el pintado del suelo para que quien no os ha visto hacerlo se haga una idea de en qué consiste ese trabajo?

NG: Lo importante es replantear. Es una cosa que hacemos al inicio de todas las obras y consiste en crear un sistema geométrico que nos vaya diciendo dónde van los inicios y los finales de las líneas principales.

PM: Marcas un punto y desde ese punto vas marcando distancias que trasladas desde un plano por triangulaciones.

NG: Y una vez que tenemos esa base, esa estructura bien dibujada, le damos las dimensiones de anchura, de largura, los círculos con su propio radio…, entonces recubrimos los bordes con cinta de pintor y pintamos dentro.

Tr: Otra perspectiva diferente. Como arquitectos y urbanistas, ¿en qué pensáis que puede influir la modificación de un espacio escolar en la vida general del barrio en que se ubica?

PM: En que allí crecen los niños y se educan. Cualquier mensaje que tú seas capaz de transmitir en este tipo de procesos va a formar a las personas. El objetivo inicial no es el diseño, no es modificar el espacio, más bien que las personas sean parte de este proceso, que entiendan que ellos mismos pueden diseñar su propia ciudad, eso es lo más importante, hacer que sean inclusivos, dentro de los límites que existen, por supuesto. Más importante que el diseño es el proceso de aprendizaje directo con los niños, que viven más de la mitad de su tiempo en un colegio.

NG: Y como transmisión de la idea de que un patio de colegio es algo más que un espacio para jugar a fútbol. Eso al final lo aprenden los niños y de alguna manera lo van transmitiendo también a su entorno, a sus familias. Estas cosas se cambian muy poco a poco, pero en el momento que un niño llega a su casa y dice “tenemos un espacio para bailar” lo empiezas a asumir con un rol de normalidad. Y también es muy importante que estos espacios tengan dignidad, que estén bien cuidados, porque si tienes un espacio digno tu comportamiento va a ser digno, y si lo tienes descuidado será al revés. Nosotros pensamos que estas pequeñas cosas haces que aprecies más lo tuyo.

Tr: ¿Cómo será vuestra próxima intervención en un patio de recreo?

NG: Nosotros nos tomamos esto como un proceso y si ahora nos dices cómo va a ser el siguiente patio pues no sabemos. Este proceso de presentarte ante un espacio, intuir cómo puede funcionar y tener que reaccionar en poco tiempo pues a nosotros nos parece que es muy interesante. Lo entendemos no como actuaciones puntuales sino como un proceso que sabemos cómo empezó y no tenemos ni idea cómo va a acabar.

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