A modo de conclusión

¿Cómo concluir esta fase de La Máquina de Bailar para poder abrir una nueva etapa en este proyecto? ¿Tal vez haciendo un pequeño balance de los resultados, una vez que el proceso ha quedado atrás?

Pues antes de repasar los resultados obtenidos respecto al objetivo planteado inicialmente, queremos recordar (del latín re-cordis o “volver a pasar por el corazón”) algunos aprendizajes de los que hemos sido conscientes.

Hemos aprendido a distinguir algunos aspectos especialmente significativos a la hora de analizar e intervenir en un patio de recreo: las diferencias en función de la actividad realizada (sobre todo fútbol o descanso), del género (chicos y chicas) y edad; el carácter más o menos acogedor o natural del espacio y su acondicionamiento; la existencia de conflictos concretos entre los propios chavales; la tensión entre el uso del patio de recreo como espacio de libertad y autonomía pero, al mismo tiempo, de relación; y la íntima conexión entre lo que sucede en el patio con el interior de las aulas.

Nos ha sorprendido, de nuevo, la enorme complejidad de lo sencillo. Sospechamos que el número de veces que decimos “menos es más” puede ser inversamente proporcional al nivel de interiorización personal del concepto.

Y nos reafirmamos en nuestro convencimiento de que la actividad artística puede aportar un plus a las intervenciones sociales. En este caso, en concreto, hemos podido comprobar que acerca a las personas entre sí y que dirige la atención hacia unos plazos medios y largos más que necesarios.

En cuanto a las respuestas obtenidas a la pregunta que nos hacíamos inicialmente, sobre si la danza podía cambiar la dinámica de un patio de recreo, podemos concluir que la experiencia ha resultado enriquecedora tanto para los alumnos como para los profesores del centro.

Los chavales han disfrutado de una actividad de danza creativa, cuando a estas edades no suelen tener esta experiencia en grupo y en el cole. En los profesores, y en la responsable del PIEE, se ha visto avivado un interés ya existente hacia la posibilidad y necesidad de mejorar el tiempo y el espacio del patio de recreo.

Queda la incógnita de si, en el medio plazo, esta vivencia dejará alguna huella en los alumnos aunque algún pequeño cambio (referente al tipo de actividades y a la distribución espacial entre chicos y chicas) parece haberse producido en el corto plazo.

Para el equipo de trabajo de la Máquina, este proceso ha permitido compartir diferentes visiones y nos hemos hecho conscientes de la huella que dejó en nosotras nuestras propias vivencias en el patio de recreo de la escuela a la que cada cual fue de pequeña.

Nos gustaría, por último, acabar dando nuestro más sincero agradecimiento a Berta, al claustro de profesores del CEIP Santo Domingo y a todo el colegio al completo por la extraordinaria acogida que dispensaron al proyecto.

Nos queda también la satisfacción de comprobar lo precioso que ha quedado el patio tras el paso de la Máquina de Bailar.

tercer d¡a-93

Equipo de la máquina de bailar

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