Trayectos inaugura este año su segunda edición, un segundo encuentro que reafirma el espíritu con el que el verano pasado nacía el ciclo: acercar la danza al ciudadano, al paseante, al público que puede ser no habitual, de teatros o salas de exhibición. Trayectos reafirma sus objetivos y pretende, una vez más, llenar los espacios comunes o de tránsito de la ciudad de expresiones de arte, hacer de Zaragoza un lugar cada vez más humano, más habitable.
Para profundizar en ello, se introducen algunas novedades como el protagonismo que cobran las producciones específicas para puntos urbanos concretos. Interactúan danza y arquitectura con el añadido de que el creador o creadora de la coreografía conoce el significado del lugar en el que interviene dando vida a un espectáculo donde el espacio se funde con el movimiento.
Incorpora en su desarrollo un lugar para la puesta en común, para la formación de los bailarines locales mediante la organización de talleres de danza. Pocos días antes del comienzo, el festival invita a un coreógrafo para que trabaje con ellos en un espacio urbano concreto; a los artistas zaragozanos les servirá para conocer un método de trabajo diferente, asimilar un proceso creativo nuevo. Después, durante el festival, el público podrá deleitarse con los frutos de ese encuentro.
Trayectos regresa así a llenar Zaragoza de movimiento en estado puro, a llenar las plazas y las calles de danza, a demostrar que, la más efímera de todas las artes, es el vehículo idóneo para lograr un intercambio de lenguajes, emociones e ideas.
Además, Trayectos ha llevado a Zaragoza a formar parte de la red Ciudades que Danzan, una organización internacional de festivales que cuentan con una programación de danza en paisajes urbanos. Su objetivo es humanizar las ciudades, revalorizar su patrimonio artístico y arquitectónico, potenciar la danza en todos sus aspectos y fomentar el intercambio entre todos sus miembros. Actualmente la red Ciudades que Danza engloba veintidós festivales europeos y latinoamericanos como los de Londres, Zurich, Barcelona, Buenos Aires, Grenoble, Rávena, La Habana, Rio de Janeiro ... Todos ellos son punto de encuentro entre la Arquitectura y la Danza, y favorecen la cooperación entre diferentes países, creando un compromiso común de difusión artística de los diferentes lenguajes y culturas, fomentando el multiculturalismo y el mestizaje cultural.